Huertas sierragatinas

Huertas en Gata, junto a la rivera del mismo nombre








Higuera y rosal con huerta en la localidad de Gata

Dice un compañero mío que el hortelano es un hombre sabio, que la huerta es un lugar casi milagroso donde el hombre logra maravillas y obtiene con tesón y esfuerzo todo lo que la tierra puede dar. Las huertas alegran y diversifican el paisaje en los alrededores de los pueblos sierragatinos, inundan de olores sus cercanías, y forman verdaderos laberintos recorridos por pequeños senderos o pasadizos por los que  también se mueve el agua a través de estrechos canales que dirigen el líquido elemento desde los ríos hacia las huertas.
En primavera y verano están en su esplendor. Nísperos, naranjos, limoneros, melocotoneros, ciruelos, higueras salpican las pequeñas parcelas, algunas casi minúsculas, mientras la tierra produce a pleno rendimiento. En primavera el olor a azahar se hace omnipresente en los lugares donde el naranjo abunda y  en verano las zonas de huerta conservan la humedad y el intenso verdor que en los lugares no regados se apaga lenta e inevitablemente.

Olivos en un huerta junto al río Erjas, en las cercanías  de Eljas

Huertas junto a Eljas

Huerta junto a Villamiel

Hay pueblos de la Sierra en los que perderse entre sus huertas es un inmenso placer. Siento predilección por las de Robledillo, un laberinto de pequeñas parcelas desde las que hay preciosas vistas del pueblo, ambos separados por un todavía recién nacido Árrago. También me gustan las de Torre de D. Miguel y Gata, estas últimas regadas con el abundante agua de la Rivera de Gata. Pero hay unas huertas que atraen más que ningunas, son las de Acebo: una enorme extensión de parcelas se distribuyen a lo largo del arroyo Lágina, antes y después del pueblo, huertas en las que abundan los naranjos que colapsan el aire primaveral con el olor a azahar y que, a pesar del progresivo abandono de algunas de ellas, todavía muestran algo del esplendor de antaño.
Y es que en toda la Sierra el trabajo del campo retrocede. Son frecuentes los olivares y las huertas abandonadas a su suerte, invadidos por la maleza y olvidados por el hombre. Aún así, todavía hoy podemos disfrutar de bellas estampas del trabajo hortelano en la Sierra de Gata.

Zona de huertas en Torre de D.Miguel

Torre de D.Miguel vista desde las huertas

Huertos en Robledillo de Gata

Zona de huertas con Robledillo de Gata al fondo

Vista general de las huertas junto a la localidad de Robledillo

Rosales en una huerta de Acebo

Frutales en las huertas de Acebo

Un mar de naranjos y limoneros cubren las huertas de Acebo

Microhuertos junto al río Árrago, en la localidad de Descargamaría
Huertas en el Valle del arroyo de Valdelaseras, cerca de Perales del Puerto

3 comentarios:

  1. Una auténtica maravilla. Enhorabuena

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  2. Bonitas fotos y hermoso texto.
    Por cierto: dile a tu compañero que coincido con él sobre lo que opina acerca de la sabiduría de los hortelanos.

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  3. Gracias, compañeros. Las fotos las hice a mediados de mayo y los olores que las rodeaban, por desgracia, no pude captarlos.

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