Ruta de la Almenara (camino de la Manforta)

Estamos en la villa de Gata, en su casco viejo. Desde la calle del Negrón sale, debidamente señalizado, el camino de la Manforta que nos lleva en poco más de dos horas hasta la Almenara, una torre bajo medieval que controla todo el sector central de la comarca y de la que hemos hablado en alguna otra ocasión. Esta ruta resulta deslumbrante en otoño, precisamente cuando se hicieron estas fotos, hace ya dos años. El camino tiene dos partes, una primera suave y sombreada y una segunda más complicada donde tenemos que afrontar un desnivel pronunciado y la arboleda escasea. Hay un sendero más sencillo para llegar a la vieja torre pero transcurre en parte por propiedad privada y sus actuales dueños no tienen interés en soportar un goteo constante de caminantes (parte de la cruz de piedra, entre Gata y Torre de Don Miguel).

En una primera fase, el caminante se mueve relajado entre huertos y bancales, algunos ya abandonados, testigos del progresivo alejamiento del hombre del monte y del campo.


El camino entre huertas encharcado por las lluvias otoñales


Comienzo del camino entre huertas (otoño)
El camino entre muros de piedra (comienzos del otoño)
Poco a poco la mano de hombre se diluye, el bosque arropa el camino, en ocasiones empedrado, y nos vamos acercando poco a poco a la rivera de Gata. Robles y castaños nos acompañan con su sinfonía de colores otoñal. Restos de muros de piedras ya caídos nos recuerdan que un día la actividad humana fue intensa donde hoy crece el bosque caducifolio. En la rivera crecen helechos y la sensación de humedad es muy marcada, incluso en verano.

Vista de la Rivera de Gata desde el camino
y rodeada por un tupido bosque de robles
Junto a la Rivera de Gata (Verano)

Castaño a contraluz (otoño)
Colores otoñales inundan el camino
Sinfonía otoñal de verdes, ocres y amarillos
Helechos en la rivera de Gata, que el camino cruza a la media hora de su comienzo

La Rivera de Gata junto al camino

El camino bañado por una intensa luz veraniega

Después de cuarenta y cinco minutos aproximadamente el sendero se vuelve empinado y la vegetación arbórea empieza a escasear, en su lugar helechos, retamas y vegetación de alta montaña se imponen y cambian el color del paisaje.

Salimos del bosque y ascendemos hacia la Almenara (otoño)
A finales del verano el helechal crea un bonito juego de colores

Arriba, a casi mil metros de altura, llegamos a una zona llana, una meseta recorrida por antiguos muros pétreos y desde donde ya podemos disfrutar de vistas soberbias. En esta área han abierto una pista que llega desde la Cruz de Piedra hasta Puerto de Castilla y que nos facilitará acercarnos a la Almenara. Una posible ampliación de la ruta sería precisamente usar esta pista para no volver por el camino de la Manforta, sino recorrerla hasta la ya cita Cruz de Piedra y de allí coger el camino empedrado que lleva hasta Gata.


Pastos y matorral de montaña en la meseta cercana a la Almenara
Llegando a la Almenara
Aunque nos parezca que hemos casi alcanzado nuestro objetivo, todavía queda un último esfuerzo. La Almenara está en un agreste montículo rocoso que nos obliga a ascender de nuevo, esta vez por un minúsculo sendero, difícil de encontrar hasta hace poco. De hecho yo no lo localicé y me vi obligado a subir monte arriba, piedra a piedra; solo al llegar a la torre descubrí el estrecho camino y pude bajar por él. Actualmente, labores de mejora hacen mucho más fácil el último ascenso a la torre por un sendero empedrado y los alrededores de la Almenara también se han acondicionado como mirador.

Hemos llegado a la Almenara


La Almenara vista con detalle

1 comentario:

  1. Creo que el camino del que se habla en esta entrada es el del Concejo, el que va a la Manforta, sale de una calle más al norte, como se puede comprobar en la hoja de Gata del IGN (Iberpix)

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